O cualquier otro animal, aunque dado que me dedico a estos cánidos enfocaré esta publicación sobre ellos.

Este post se diferencia un poquito de otros ya que no traigo consejos sobre comportamiento canino, si no más bien sobre tenencia responsable, que creo que está muy relacionada con que nuestro perro tenga problemas de conducta o no.

Me atrevería a decir que el 80% de las personas que tienen perro en casa, no se han parado a pensar en las necesidades reales y la responsabilidad que conlleva hacerse con uno. Yo incluida, eh. Esto no es un ataque contra nadie si no más bien una reflexión y una llamada de atención. Con necesidades reales no hablo únicamente de darle de comer, sacarle a pasear y pincharle un par de veces al año, si no a prestar atención a una correcta socialización, a ayudarle en situaciones difíciles, a ser conscientes de que quizá, incluso haciéndolo todo bien, sea necesario contar con ayuda profesional y, en ese caso, estemos dispuestos a pagarla.

Hablo también de prepararle para situaciones estresantes, a hacerle fuerte ante cosas que le pudieran asustar y estar a su lado cuando lo hagan, de respetarle y quererle, dejando de lado técnicas o herramientas que le puedan hacer daño, tanto físico como emocional. De tener en cuenta que él también puede tener días malos y que subirse a la cama o saltarte encima no es para subir un escalón por encima tuyo en la jerarquía, si no para estar más cómodo y porque te quiere. Porque quizá en el sofá estás tú. Porque quizá su cama es una mierda. Porque quizá ni siquiera tiene cama y debe dormir en el frío suelo porque «es un perro».

Los perros sienten alegría, enfado, tristeza, asco, afecto, miedo… los perros tienen emociones. Negarlo es negar la ciencia y quien niega la ciencia debe seguir pensando que la Tierra continúa siendo plana o que la gravedad no existe.

Los perros piensan, son capaces de tomar decisiones, solucionar problemas y aprender de distintas formas, no solo mediante condicionamiento. Negarlo es negar la ciencia y quedarse anclado en el pasado, queriendo sentirte superior a otra especie por el ego propio.

A la hora de acoger en tu casa a un perro, debes ser consciente de todo esto, consciente de que tu perro puede enfermar, de que podrá tener problemas a lo largo de su vida y debes estar dispuesto a ayudarle a salir de ellos. Hacer que crezca seguro y con la cabeza alta para enfrentarse al mundo a tu lado.

Si no estás dispuesto a hacer todo esto, ¿para qué tener perro? ¿por compañía? ¿por postureo?

Pienso que muy necesario que se regule la tenencia de animales. España encabeza el abandono de animales en Europa, las campañas y manifestaciones para evitarlo apenas surten efecto ya que se siguen abandonando casi el mismo número de animales en los últimos cuatro años.

Para mí, esto es problema justamente de una falta de formación sobre lo que conlleva tener un perro. Esta falta de formación hace que las personas tengan ideas muy equivocadas e incluso sesgadas. Puede que tuvieran un perro toda su vida que era un santo y adoptan o compran otro y «no les sale tan bien», por lo que optan o bien a abandonarle o no trabajan para ayudarle y les ves por la calle usando herramientas de castigo o castigando a su perro con continuos tirones y toques en las costillas. «Si lo hace el de la tele…»

«En concreto, durante 2018 se recogieron 104.688 perros y 33.719 gatos. La cifra se mantiene casi sin cambios en los últimos tres años. En concreto, en 2017 se recogieron 104.834 perros y 33.473 gatos; en 2016, 104.447 perros y 33.335 gatos, mientras en 2015 fueron 104.501 los perros y 33.330 los gatos» – La Vanguardia, 2019.

La gran mayoría de la gente abandona a los perros por problemas de comportamiento que no quieren trabajar, porque consideran que sus perros son problemáticos. Lo que muchas veces ocurre es que las expectativas y creencias que tenía esa persona sobre lo que es un perro estaban equivocadas.

Si a un perro no le cubres sus necesidades reales es más que probable que desarrolle «problemas de comportamiento». Ya sea por aburrimiento, por energía no canalizada, porque no ha socializado correctamente y ahora tiene miedo o inseguridad hacia otros perros o personas que a veces se traduce en agresión, porque es muy sensible al movimiento y quiere perseguir corredores, bicis y patinetes, porque se escapa de casa, porque tiene un instinto de caza muy fuerte y no te escucha cuando le llamas si ha localizado un conejo. Porque, porque… Esos «porques» desaparecen en el momento en que entendemos lo que es un perro.

En España lo más cercano a un título para tener perro es la licencia para la tenencia de perros PPP. Y únicamente porque se les cataloga como Potencialmente Peligrosos. Los que la tengan podrán además asegurar que poco se les enseña sobre lo que estoy comentando, si no que más bien se les pasa un psicotécnico y se les hace contratar un seguro de responsabilidad civil.

El problema con esto es que se está categorizando a los PPP como los únicos con los que sería necesario tener una licencia. Y yo me pregunto… ¿si quieres pilotar un avión, no necesitas de densa formación y horas y horas de vuelo antes de que se contrate? Sin ir más lejos, ¿no se castiga económica y legalmente el hecho de conducir un coche sin carnet? Conducir vehículos, incluso el torito de los almacenes, requiere de un carnet para poder evitar que una persona sin formación conduzca como se le plazca y se haga daño a sí mismo o a los demás.

¿Por qué entonces no existe un carnet para poder tener animales? Te guste o no, los perros son una especie distinta a nosotros, con sus propias necesidades, capacidades sociales y emocionales. Ignorar esto y no esforzarte por darle una buena calidad de vida no es de ser responsable, ni con tu perro ni como ciudadano.

Con una formación reglada y obligatoria para toda persona que quisiera adoptar o comprar un perro, no solo estaríamos poniendo en su poder conocimiento (que tiene un gran valor) sobre cómo educar a su perro, si no que evitaríamos los caprichos que se traducen en abandonos o abusos. Por supuesto, esta formación debería ser dada por profesionales actualizados en la tecnología del comportamiento canino, y en ningún caso sería sustituible por lo que se ve en la tele a día de hoy.

Estaríamos consiguiendo un tutor empoderado, con conocimiento, que supiera que debe respetar a su perro, que no debe hacer caso a consejos anticuados o educación canina caducada cuyos argumentos se desvanecen en el aire.

Estaríamos consiguiendo que no al final, si no que desde el principio, el tutor del perro fuera el mejor educador para él. Porque, te lo pinten como te lo pinten, no hay nadie que conozca a su perro mejor que su tutor. Si conseguimos que DE VERDAD le conozca, más allá de lo que quieren ver sus ojos,

¿no crees que cambiarían las cosas?