Cuando tomamos la decisión de ampliar la familia con un nuevo miembro, ya sea perro, gato o canario, tenemos previamente que hacer un estudio intensivo de las peculiaridades y necesidades de cada especie para poder darle una vida feliz y completa.

Cada especie (y dentro de la misma, cada individuo) necesita que se cubran una serie de necesidades para poder tener una vida plena. Necesidades que la mayoría de la gente no tiene en cuenta ni se molesta en saber antes de tomar una decisión que les acompañará durante más de una década (en caso de perros y gatos). Obviamente el abandono (en todas sus formas) no está contemplado en mi visión de adoptar o comprar un animal que forme parte de nuestra familia.

No obstante, en este post no hablaré de las preguntas que se deben tener en cuenta a la hora de tomar esta decisión tan importante, ya que de esto te hablo en este post: Post 33. En qué pensar a la hora de tener perro

En este post hablaré de la gente que se deja guiar únicamente por estética a la hora de elegir a su mejor amigo y por qué esto no debería hacerse. ¿Está mal querer un perro bonito? Claro que no, y creo que todos nos fijamos en cierta manera en la apariencia de nuestros perros cuando les adoptamos, ¿o me equivoco?

Pero elegir un perro simplemente por estética es un gran error y te explico por qué.

 

Hablando de razas

La estética puede ser un arma de doble filo ya que en cuanto a razas, para conseguir esa estética se ha trabajado en una selección genética que muchas veces te deja un perro bonito lleno de papeletas para tener enfermedades congénitas. No en vano casi todas las razas existentes cuentan con «enfermedades propias de la raza». Artrosis, displasia de cadera, cardiopatías, alergias, asma, dermatitis, degeneración de los conos, etcétera.

Tenemos que ser conscientes de esto en la compra de un perro, dando por sentado que si vas a comprar en lugar de adoptar lo harás con un criador responsable que le haya hecho pruebas a sus perros de que no son portadores de enfermedades hereditarias, tanto las particulares de la raza como las generales. Y te tiene que dar un compromiso de que así es. Si compras un perro de raza, además de esto y evitarte miles de euros en veterinarios y tener un perro que sufre, preocúpate en conocer la salud emocional de los padres con otras personas, otros perros, qué comen, si la madre ha sufrido estrés durante la gestación…

Si lo adoptas, obviamente no vas a contar con estas pruebas así que es distinto, pero también debes ser consciente de que el pastor alemán de protectora que ahora es tan vigoroso en unos años puede renguear por una displasia de cadera horrible y que tendrás que hacer todo lo que esté en tu mano para ayudarle a no sufrir. Pero aquí no has sido tú el que ha ayudado a una cría irresponsable, si no el que ha sacado a un perro de la calle, sea de raza o no.

Además de las posibles enfermedades también está la predisposición de cada raza a tener cierto carácter, personalidad y forma de ver lo que le rodea. Los pastores alemanes, por ejemplo, son perros muy leales con su familia y los aceptados por la familia pero suelen ser también recelosos de perros y personas ajenas a su círculo social. Esto es así dada su selección como perro de guarda y de familia.

Los terrier, son perros tremendamente cabezotas y todo el que tenga o conozca a alguno puede decírtelo. Así que si la paciencia no es lo tuyo mejor que te lo pienses bastante antes de comprar uno.

Los perros criados para la caza o los nórdicos, no suelen ser perritos falderos. Si bien disfrutan del afecto como cualquier otro perro, son mucho más independientes y tienen bastante carácter. Vamos, que entrenar la llamada o que vaya junto a ti y te obedezca sin pensarlo con estas razas te va a costar mucho más trabajo que si te coges un pastor alemán o un border collie, que ya tienen ellos bastante trabajo de por sí en otras áreas.

¿Vives al lado de un paseo marítimo y quieres correr con un border collie? Pues asegúrate de que vas a trabajar mucho el tema corredores, bicis y patinetes, porque son muy sensibles y reactivos al movimiento dado que se han seleccionado aspectos de la raza para el trabajo de pastoreo. Esto también significa que necesitan una gran estimulación mental o usarán tu casa como juguete interactivo.

Como ves, hay varias cosas a tener en cuenta antes de coger ese cachorro bonito.

Los mestizos también enferman

Las razas cruzadas o los coloquialmente llamados «Mil leches«, también pueden tener enfermedades hereditarias, claro que sí, si bien es cierto que los mil leches suelen ser más saludables y tener menos posibilidades estadísticamente hablando.

Busca que encaje contigo

Supongo que lo que quiero decir, es: busca un perro que te complemente, que se vaya a adaptar bien a tu estilo de vida. No te cojas un perro con mucha energía si eres una persona sedentaria a no ser que quieras cambiar eso. El perro no decide entrar en tu vida, tú lo haces. Tú decides por él.

Si no estás dispuesto a darle la vuelta a casi todo y adaptarte a él, no es el momento. O ese no es el perro que buscas. Es preferible que lo adopte otra persona que sí que pueda dárselo a que luego le vayas dando tirones, gritos y que te enfades con él porque no es como a ti te gustaría que fuera. Y sobre todo, invierte en educación, sobre todo tuya. Para entenderle y comprenderle. Para saber que si quieres que tu perro haga algo, primero debes enseñárselo.

Cuando adoptes o compres un animal, no pienses en lo bonito que se verá en fotos y en lo mono que es ese cachorro. Detrás de la foto hay una vida de responsabilidad, de paseos en los que puede que tire y te provoque dolor constante de espalda y hombro. De tus zapatos favoritos destrozados. De esquinas de la casa con agujeros. De tener que cambiar irte de viaje o salir a tomar algo con tus amigos por invertir ese dinero en la educación de tu perro que los trae a todos locos en casa. De sufrir porque si le dejas solo tiene ansiedad por separación y ni los medicamentos que te han recetado le ayudan.

Ese cachorro tan mono en unos pocos meses será un adolescente que te vuelva loco y en otros pocos un adulto. La etapa dulce (aunque para mí también la más costosa), es la más breve en la vida del perro.

No es un peluche, es un ser vivo, uno que será totalmente dependiente de ti, como un bebé. Un ser vivo que sufre, siente, piensa y te quiere.

Así que cuando vayas a enviarle un mensaje a la protectora o a cerrar un acuerdo de compra o incluso llamar a ese vendedor de dudosa moral en Mil anuncios, no pienses en qué bonito es el blanquito. Piensa en si tú eres lo suficientemente bueno para él.