BARF (Biologically Appropiate Raw Food) o ACBA en castellano (Alimentación cruda biológicamente adecuada) consiste en alimentar a nuestros perros y gatos de forma natural mediante carnes, huesos carnosos, vísceras y frutas y verduras, como se ha hecho toda la vida.

La dieta BARF ha existido desde siempre pero ha cobrado muchísima más fuerza en los últimos años. Ya existen veterinarios barferos e incluso empresas que te envían a casa raciones congeladas con un menú semanal o mensual. No obstante, no es necesario acudir a una de estas empresas sino que lo puede hacer uno mismo.

Al principio recomiendo encarecidamente que se contacte con un profesional para que haga la dieta y te de asesoramiento.

El motivo por el que hago una entrada sobre esta dieta es porque la alimentación influye en el comportamiento. Una buena dieta reduce problemas como la agresividad y ansiedad y aumenta la seguridad. Siempre acompañado de una modificación de conducta, por supuesto.

No solo esto, sino que la comida natural, sin aditivos artificiales, aporta innumerables beneficios a la piel y pelaje y mejora de forma exponencial el sistema inmunológico de nuestros mejores amigos.

Creo que igualmente la pregunta que a todos nos ronda la cabeza es,

¿Qué diferencia BARF de un pienso completo?

La respuesta que nos da Sheila Pérez, nutricionista animal especializada en dieta BARF, es que los piensos normalmente dan muchos problemas, como la saturación de los riñones por la falta de humedad de las croquetas. El riñón se ve obligado a trabajar más debido a esta falta de humedad del alimento, lo que puede ocasionar problemas de salud a medio o largo plazo.

Además, en el proceso de extrusión del pienso se eliminan muchos nutrientes, por lo que hay que recurrir a añadirlos de forma química, lo que también es perjudicial a largo plazo para el hígado.

Lo más normal y ‘menos grave’ para la gente es el conocido sobrepeso u obesidad que acecha a más de la mitad de la población doméstica canina y felina debida a los cereales que se añaden a la mayoría de piensos para abaratar su coste.

¿La dieta BARF es apropiada para un cachorro?

Cualquier perro o gato puede seguir esta dieta, no hace falta que sean adultos. Solo hay que adaptar las cantidades y las piezas al tamaño de la mandíbula y del gato o perro, al nivel de actividad, a posibles enfermedades que pudiera tener, etc.

Por ejemplo, la dieta cruda está especialmente indicada para alergias y es esencial en caso de enfermedades hepáticas o renales. Los gatos se ven afectados especialmente por problemas en los riñones dado que no suelen beber tanta agua como los perros y que son carnívoros estrictos, esto es que su dieta debe estar formada sí o sí de carne de calidad. Sin embargo, nos encontramos con que su pienso también tiene un alto contenido de cereales y carbohidratos. Los problemas renales en gatos se solucionan la mayoría de veces con una dieta natural si el motivo es este, ya que contiene aproximadamente un 85% de humedad.

A pesar de todo esto, hay muchísimos factores que hacen que la gente se lo piense dos veces antes de iniciarse en este mundo. El siguiente botón te lleva a una entrevista realizada a Sheila Pérez, nutricionista barfera, sobre los mitos o creencias que impiden o coartan a la gente para empezar a dar esta dieta a sus compañeros de cuatro patas.

Mitos y miedos sobre BARF