Si tienes un pequeño de 7 años en adelante en casa, tienes ya un perrito en la edad de oro. Un senior.

Hay mucha gente que cuando tiene un perro mayor en casa le va prestando menos atención porque ya no es tan divertido jugar con él o los paseos no pueden ser tan largos. Quizá ha aparecido alguna enfermedad debido a la edad y esto también limita que hagamos actividades con él.

Si bien obviamente en ocasiones no podemos pegarnos carreras con un perro de diez años igual que con uno de dos, tenemos que prestar atención al estado de salud de nuestro amigo y nunca descuidar sus necesidades para ser un perro feliz.

¿Qué podemos hacer entonces para darle una mejor vida a nuestro senior?

Paseos

Aunque quizá ahora no pueda recorrer kilómetros como los que hacía antes, no tenemos que dejar de darle sus paseos de calidad donde él pueda oler el entorno y disfrutar del aire fresco. No por no poder caminar tanto tenemos que dejar de sacarle a pasear por tener un jardín grande o una terraza o empapador donde hace sus cosas.

Aquí lo importante del paseo no es que haga sus necesidades, si no que salga de dentro de cuatro paredes, que explore y que siga estimulando la mente con la información que recoja de su alrededor. Recuerden, es más importante un paseo de 25 minutos en el que el perro esté olfateando, que caminar 25 minutos sin que el perro tenga un solo minuto para pararse y oler.

Juego

Un poco lo mismo que antes. Hay que adaptar la forma de jugar con nuestros perros según el individuo, la edad, su energía y la manera en la que le gusta jugar, sea senior o sea un adolescente canino.

Si nuestro perro tiene artrosis, la columna mal o sufre de las articulaciones, tampoco vamos a ponernos como locos a tirar de la cuerda dándole vueltas sobre nosotros como un tío vivo. Pero sí que es muy importante que siga teniendo mínimo unos 10 minutitos al día en los que juguemos un poco con él para que no se sienta abandonado. Ya sea con la cuerda, con nuestras manos, con su juguete favorito o con un mordedor.

Estimulación mental

La estimulación mental y los trabajos de olfato son esenciales en la vida de cualquier perro, y me atrevería a decir que indispensables en el caso de perros que están entrando en la edad de oro.

Preparándoles situaciones caseras como circuitos de olfato más algunos juguetes interactivos comprados o caseros, mantendremos su mente siempre activa e impediremos que sus neuronas vayan muriendo por desuso. Cuando tenemos a un perro aburrido todo el día esperando el momento de salir a la calle, y no le damos esta estimulación mental, sus neuronas poco a poco van desapareciendo y no solo esto, si no se forman nuevas redes neuronales de la unión de neuronas y pierde capacidades cognitivas.

Esta formación es lo que hará que nuestro perro siga manteniéndose joven por dentro y en su cabeza, le tendrá feliz y disminuiremos bastante la posibilidad de que tenga síndrome de disfunción cognitiva. Si no lo sabes, esté síndrome sería algo como el Alzheimer en personas. Son perros desorientados, confusos, que van merodeando por la casa sin rumbo fijo y se quedan minutos de pie mirando una pared o una puerta.

Buena alimentación

Cuando tu perro va envejeciendo, igual que nos pasa a las personas, tenemos que empezar a considerar aún más el darle una alimentación de calidad que le de lo que verdaderamente necesita.

Si come BARF, añadir a su dieta alimentos o suplementos que le den un aporte extra de vitaminas, omegas, antioxidantes, colágeno y minerales que disminuyan el envejecimiento celular, le mantengan saludable y cuiden y protejan sus articulaciones y huesos. En el caso de Kala, en cuanto cumplió 7 años y empezaron a aparecer sus primeras canas, añadí a su dieta patas de pollo y oreja de cerdo (colágeno), granada, arándanos y fruta del diablo y semillas de sésamo trituradas (antioxidantes y numerosas vitaminas), omega 3 y sesos de forma semanal (para la función cognitiva y mantener activo el metabolismo). NOTA: Esto es en el caso de Kala y recomendado por una nutricionista veterinaria especialista en alimentación natural. Antes de darle cualquier alimento a tu perro consulta con un profesional.

Si tu perro come pienso, intenta buscar uno que de primeros ingredientes tenga un buen porcentaje de carne fresca y que reduzca al máximo (y a ser posible no tenga) contenido de cereales o harinas, ya sean de cereales o de carne. Podrías también ponerle en su pienso un poquito de aceite de salmón, buenísimo para el sistema inmunitario y las articulaciones. Y si sueles hacer ejercicio con él aunque no sea extremo pero sí de manera regular, buscar piensos con condoprotectores o añadirlos como suplemento a su dieta.

Cuida también su dentadura para que no se le junte demasiado sarro, ya que una limpieza cuando el perro es mayor es demasiado peligrosa porque tienen que sedarlo, y puede correr el riesgo de una infección grave y la pérdida de piezas bucales.

Entiéndele

Conforme los perros envejecen, su comportamiento puede cambiar. Ya no parecen tener tanta energía ni te hacen tantos destrozos por la casa. Algunos perros que tenían problemas con otros perros se relajan bastante y ya no te da problemas.

Otros, sin embargo, debido bien a los dolores que padecen o a sentirse más débiles, están más susceptibles a que les muevas de sitio, que otros perros jueguen brusco o que invadas su espacio. También pueden tener pérdidas de orina por casa o afectarse más por cosas que antaño no les hubieran importado. Al sentirse más débiles, muchas veces la inseguridad conforme van pasando los años aumenta. Es normal que si tu perro siempre ha tenido miedo o inseguridad a algo, ahora parezca que va a peor. Si quieres ayudarle, consulta con un buen profesional a ver qué cosas puedes hacer para mejorar esto.

Juegos de propiocepción sencillos, pequeños puzzles de solución de problema, juegos de olfato en casa y en su entorno, le van a ir ayudando a gestionar las cosas mejor.

Tienes que entender todo esto y no enfadarte con tu senior si un día se le escapa un pipí en casa o gruñe y marca a otros perros si estos se le tiran encima. Dale espacio a tu perro e intenta evitar que se relacione con perros que no respeten su espacio si está débil o con dolores.

Pero sobre todo, todo, todo…

Quererle igual o más que nunca, no olvidarte de él en un rincón porque ya no es tan divertido como antes. Darle la atención que necesita, mimarle, cuidarle, arroparle para que se sienta seguro a tu lado y que en el momento en que llegue su hora sepas que has hecho todo lo posible por darle la mejor vida que has podido.