¿Es bueno que haya normas con tu perro?

Subir al sofá, a la cama, ponerse loco con las visitas… en la convivencia con un perro (igual que en cualquier tipo de convivencia) son necesarias las normas, pero, ¿vale cualquiera? En este post te explico el por qué de la importancia de las normas y en qué errores no debemos caer a la hora de enseñarle alguna a nuestro perro.
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Normas sociales para evitar problemas

En todos los grupos sociales, especialmente los formados por mamíferos gregarios, deben existir normas sociales que eviten la posibilidad de que haya conflictos con el resto de miembros del grupo.

Las normas nos permiten poner límites o enseñar al perro lo que nos gusta y lo que no, con el objetivo de tener una convivencia lo más pacífica posible en la que todos nos sintamos cómodos. Poner normas no significa obligar o forzar al perro a hacer algo solo para nuestro beneficio, si no enseñarle unas normas familiares que el perro acepte de buen grado porque son las necesarias para vivir en paz con la familia.

Los perros son de las especies sociales más adaptativas y flexibles en cuanto a aprendizaje se refiere. Son capaces de vivir con animales de distintas especies que en la naturaleza serían incluso sus presas y considerarlas parte de su grupo social, que es lo sorprendente. Nos consideran a nosotros parte de su familia, a pesar de saber más que de sobra que no somos perros. No es de extrañar, por tanto, que no les resulte difícil aprender las normas de convivencia que les enseñemos, siempre y cuando lo hagamos adecuadamente.

Algunos ejemplos de normas sociales que suelen darse en los hogares son:

  1. Subir a la cama o al sofá. Hay personas que dejan que sus perros suban y otras que prefieren que no por motivos higiénicos, alergias, etcétera. No es más feliz el perro que sube que el que no, si bien es cierto que descansar en contacto con sus tutores ayuda a mantener y fortalecer el vínculo, esto puede obtenerse también de otras muchas formas. Si nosotros enseñamos a nuestro perro que no debe subir, o que debe subir solo cuando se lo indiquemos, el perro lo aceptará, lo incluirá dentro de las normas de la casa en su cabeza. Por supuesto, tenemos que proporcionarle nosotros sitios cómodos de descanso, más de uno a ser posible, para que pueda tener esa opción también.
  2. Saltar encima de la gente. Hay razas especialmente predispuestas a esto e individuos enérgicos o impulsivos que también tienen el gen saltarín. Debemos enseñarle a nuestro perro que eso no nos gusta, que no es un tipo de interacción social que nos agrade y mostrarle cuál sería la que sí. Por ejemplo, se le puede enseñar a ponerse de lado y apoyarse con el cuerpo en nuestras piernas para recibir las caricias. Él recibe las caricias, yo no acabo en el suelo. Todos ganamos y tenemos sesión de mimos placentera para ambos.
  3. Enseñarle a ir a su cama, a quedarse quieto, a no entrar en determinadas estancias de la casa. Lo mismo que antes, cada familia tiene sus propias normas y lo que en tu casa le puedes dejar hacer a tu perro puede que yo no le deje al mío, o viceversa. Hay perros muy nerviosos con la comida o con el timbre, a los que les es de tremenda ayuda el haber aprendido que cuando vienen visitas o es la hora de la cena, deben permanecer tranquilos en su cama.

 

No eres el único que pone los puntos sobre las íes

El perro también tiene derecho a poner normas, al fin y al cabo es parte del grupo social y así debería ser. Las normas no son para determinar que yo, humano todo poderoso, soy mejor que tú, perro doméstico. Las normas no son para establecer una jerarquía.

Las normas son para tener una convivencia pacífica en la que cada miembro del grupo social sepa cómo fluye la relación y por tanto minimizar o evitar la existencia de conflictos con el resto del grupo social.

Si no te gusta que tu perro te salte encima o te moleste cuando estás descansando, no vayas a molestarle cuando él está durmiendo.

Si no quieres que te moleste cuando comes y que permanezca en su sitio quietecito, cuando él coma dale su propio espacio y asegúrate de que nadie le moleste.

De esta forma la relación es bidireccional y no solo de yo mando sobre ti por que sí. Al menos no es así como yo entiendo que debe ser la relación con nuestros perros.

¿Por qué algunos profesionales no lo recomiendan?

 

Hay cierta controversia dentro de la educación canina sobre si hay que ponerle normas a nuestro perro o no. Para mí, la respuesta es clara: sí, deben existir normas en cualquier grupo social.

El por qué muchos profesionales de este campo piensan que no debería haber normas es que mucha gente abusa de sus perros, no son claros en las normas (a veces sí, a veces no) lo que crea confusión en el perro, o piden al perro que haga o deje de hacer cosas para las que no está preparado, a veces por haber otras cosillas detrás.

Por tanto, estas cosas causan un estrés e incertidumbre continua en el perro que no le aporta ningún beneficio, de ahí que algunos profesionales no estén de acuerdo.

¿Cómo saber si mis normas son claras para mi perro?

Como los extremos no me gustan, me inclino más porque existan normas, igual que las que nuestros padres nos ponían a nosotros de pequeños. Pero teniendo las siguientes consideraciones:

  • ENSÉÑALE. No pretendas que desde el primer día, semana o incluso mes que tu perro esté en casa sepa que no debe pasar a la cocina o subir al sofá. Debes enseñarle las normas de casa poco a poco, sin enfados. Cuando estamos enseñando algo a nuestro perro está aprendiendo, y no se debe aprender con enfados de por medio. Enséñale como si fuera un juego y ofrecele conductas alternativas. No quiero que saltes encima de las visitas, por tanto, cuando lleguen visitas la norma es que debes ir a tu cama ya que será allí donde te saluden de manera tranquila y te rasquen la barriguita.
  • SÉ CONSTANTE. A tu perro no le viene bien que un día le dejes hacer algo, al día siguiente te enfades porque lo hace y a los pocos minutos le vuelvas a dejar hacerlo porque te da pereza decirle algo o porque quieres que esté en el sofá para darte calorcito. Lo que ocurre en estos casos es que no eres claro para tu perro, y como no eres claro, el perro terminará realizando lo que es más cómodo para él, no son tontos. Si no quieres que se suba al sofá pero algunos días TE APETECE, entonces enséñale que debe esperar a que le digas «sube» para subir y que no lo haga en caso contrario.
  • NO SEAS UN SALVAJE. No pegues, intimides o abuses de tu perro para que te haga caso. El perro debe cumplir las normas porque así se lo has enseñado de una manera amable. Y él ha entendido que esas son las normas de la familia. Si las cumple por miedo a recibir un castigo, entonces, bajo mi punto de vista, esa norma no está bien construida y hay que trabajar en el vínculo y en la relación.

 

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