Todas las personas con perro hemos escuchado al menos una vez en nuestra vida que para tener un perro equilibrado es necesario socializarlo con todo. Otros perros, cachorros, mujeres, hombres, niños… ¿pero cuál es la mejor forma de hacer esto?

Mucha gente se responde a sí misma a esta pregunta con lo más lógico: «pues si quiero que mi perro socialice con otros perros, le llevaré a un sitio donde hay otros perros». Este sitio por norma general, sobre todo en ciudades, suele ser un pipican. Un pipican es un lugar vallado que puede variar en tamaño y en servicios, y donde los tutores de los perros entran para dejar a sus perros sueltos y que se relacionen.

Hasta ahí todo perfecto, ¿verdad? El problema con los pipican o zonas de esparcimiento canino si queremos ponernos finos, es que igual que entras tú con tu cachorro de 4 meses que por fin puede pisar la calle y está descubriendo mundo, entra otro perro con miedo, otra perra que si le invaden un poco el espacio marca sin avisar, otro que va a mil revoluciones y se tira encima del tuyo que acaba de entrar, otro que si van a quitarle el palo o la pelota que su tutor le lanza, se enfada y puede pelearse.

Esto no quiere decir que sean sitios malos de por sí, ya que si hay unos pocos perros dentro (2-3) y los conoces, tu perro podrá tener la oportunidad de ir suelto (quizá no le sueltas porque todavía no acude a la llamada) y de jugar sin correas de por medio. Lo que ocurre es que la mayoría de gente lleva a sus perros en horas puntas porque es «cuando más perros hay», el ambiente es más tenso, hay menos espacio, los perros no pueden alejarse o salir de la situación y es muy probable que haya algún conflicto aunque solo sea que tiren al suelo a tu perro. De hecho, ni siquiera hace falta que le tiren al suelo, con que vengan 10 perros de golpe a olerle ya es una experiencia que no le da seguridad alguna al perro. La experiencia que se llevará del contacto con perros así, no le traerá nada positivo ni le enseñará a cómo relacionarse correctamente con otros de su especie.

Entonces, ¿cómo deberíamos hacer para socializar a nuestro perro?

La pregunta del post no tiene una respuesta correcta. No es que debamos hacer que nuestro perro tenga muchos contactos o muy pocos contactos sociales, si no que los que tenga sean BUENOS.

A tu perro no le aporta nada conocer diez perros al día y que en ocho de ellos haya salido con la cola entre las patas por sentirse inseguro o intimidado. Es mejor que conozca tres perros al mes que respeten su espacio y su comunicación, que él pueda olerles tranquilo y no que le persigan a él mientras se aleja con el culo pegado al suelo.

Es importante que NO OBLIGUES a tu perro a que le huelan o a que se acerque al otro perro. Es más valioso para él que le ayudes en sus problemas relacionales trabajando con él para darle herramientas que le permitan gestionar mejor esa situación.

En el caso de Kala, y sin entrar en los motivos por los cual es como es, ella es insegura con otros perros, sobre todo perros grandes. Cuando un perro pequeño se le acerca o ella lo ve, muestra mucho más interés, se acerca a él y se huelen tranquilamente, si el otro perro ya la avasalla ella baja un poco la cola y se va o se gira y se lo hace saber con un gruñido. Con perros grandes, si le ve acercarse aunque sea tranquilamente se tensa mucho más, hay veces que se eriza, pero se deja oler (si le huelen el culete sí que no) y huele al otro perro. Si este la avasalla, también se lo hace saber de forma algo más directa y rápida que si fuera pequeño.

¿Kala tiene problemas para relacionarse con otros perros? Sí. Es una perra insegura, tanto con perros como con personas que no conoce, pero he trabajado la seguridad en sí misma y el contacto con distintos perros y personas y no es ni la sombra de lo que era antaño.

¿Cómo lo he hecho? Haciendo que todos los contactos que tiene, o al menos su gran mayoría cuando no puedo evitar que un perro coja y la persiga, sean positivos para ella. Que ella vea que el otro perro la entiende y la respeta, es ahí cuando confía en sus capacidades sociales y en que el otro perro no le supone ningún peligro, que solo quería saludarla.

Si vivimos en lugar tranquilo esto es más fácil, porque normalmente los perros que viven y pasean en lugares tranquilos también lo son (siempre que tengan sus necesidades cubiertas). Si vivimos en ciudad, es algo más complicado. Pero ahí tenemos la ventaja de que es más probable que vayan atados, así que podemos evitar acercarnos a perros que no sean tranquilos y socialmente competentes.

No es socialmente competente el perro que se acerca a otros perros corriendo y saltando.

Los contactos y saludos entre perros y personas que no se conocen entre sí tienen que ser respetuosos, estudiando al otro con tranquilidad. Dando espacio, fijándonos en si estamos incomodando al otro.

Un perro que se acerca de manera brusca, por mucho que tenga intenciones de jugar, no es socialmente competente porque no está respetando al otro perro, sin más.

Imagina que vas a una entrevista de trabajo y que cuando el jefe de la empresa te viene a dar la mano, tú se la agarras, lo traes a ti y le das un abrazo y unas cuantas palmadas en la espalda. ¿Crees que se sentiría cómodo? ¿O que pensaría que tienes algún problema? Desde luego que si se lo ves hacer a otro no creerías que esa persona es sociable, si no que está mal de la cabeza.

Pues con los perros pasa parecido. Cuando dos perros ya se conocen y han jugado varias veces, el contacto puede ser más brusco, igual que nadie te diría nada si fueses a saludar a un amigo de la forma que has saludado al jefe de la empresa. Pero cuando dos perros, un perro/persona o dos personas no se conocen, este contacto no puede ser así, porque solo transmite tensión e incomodidad y esto no causa una sensación agradable.

Si tu perro no sabe relacionarse con otros perros: busca perros tranquilos, equilibrados, que le den espacio, que se dejen oler, que interpreten correctamente el lenguaje canino que les da el tuyo. A ser posible haz paseos paralelos con este tipo de perros y paseos sueltos en zonas naturales.

Si no sabe relacionarse con otras personas: no dejes que la gente le toque de manera brusca, que no se agachen o le metan la mano en la cara para acariciarles. Explícales que no gestiona bien el contacto con personas (ya sea que salte de alegría o que no confíe en ellas). Enséñale al perro saltarín que así no se saluda y a la persona que no toque a tu perro si este no se encuentra cómodo y que respeten su espacio.