Perros que ladran con el timbre

¿Ladra tu perro cuando tocan al timbre o cuando hay alguien en la puerta? ¿No le gusta recibir invitados? Entonces este post es para ti.
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No son precisamente pocos los perros que ladran cuando escuchan que suena el timbre de sus casas. El que ladren puede tener varios motivos aunque la mayoría de las veces simplemente se debe a un tema de que no ven de buen grado la llegada de desconocidos a su casa. Es por ello que normalmente son los perros con inseguridad a personas los que más se alteran y más tiempo tardan en recuperarse emocionalmente de la entrada de un desconocido a su hogar.

Hay otros perros que, por otro lado, no tienen ningún problema con personas y también ladran pero por excitación ante la visita o como una llamada de atención para que le acaricien o le hagan caso. Otros que no gestionan bien las visitas y se pasan todo el tiempo que dura esta ansiosos, ladrando o corriendo de un lado a otros sin poder relajarse.

Como son muchos los motivos por los que puede ladrar un perro, en este post voy a intentar hablar de forma más general, ya que luego en los comentarios puedo responder a casos más concretos si alguien tiene dudas.

Tal y como decía antes, y partiendo de la base que no es el único motivo, sí que es cierto que la mayor parte de los perros que ladran cuando suena el timbre lo relacionan como algo negativo, es decir, relacionan la llegada de lo que viene tras el timbre como algo negativo en lo que no confían y que les hace pensar que deben estar alertas. También me gustaría aclarar que a lo largo de este post hablo de los perros que ladran mucho y les cuesta parar y volver a un estado de calma, es decir, que se activan demasiado y por tanto no es sano para ellos. Si tu perro ladra una o dos veces, te mira y cuando viene alguien a la puerta se acabó la historia, no pasa nada. Recuerda que ladrar cuando viene alguien es normal, es su forma de avisarte, «¡Ey! ¿Has escuchado eso? Alguien está viniendo», es cuando el perro no consigue parar por mucho que nosotros se lo hayamos dicho, se eriza, gruñe y hace intentos de lanzarse hacia el invitado, cuando esto no es nada sano para él y debemos ayudarle a gestionarlo.

Los perros aprenden muy rápido mediante aprendizaje asociativo (uno de los tantos con los que cuentan) que timbre = persona desconocida. Lo que en un principio era un sonido sin más, estímulo neutro (timbre), hace «aparecer» un estímulo incondicionado (la persona que no conoce), dando lugar a una respuesta incondicionada (ladrar). Las respuestas incondicionadas, el ladrido en este caso, no requieren de aprendizaje previo, sino que surgen de forma natural para el perro.

Una vez ha habido algunas secuencias timbre – persona desconocida, el timbre que al principio era un estímulo neutro pasa a ser un estímulo condicionado (ya le atribuye una experiencia previa) y el ladrido se convierte en una respuesta condicionada (ya ha habido aprendizaje en cuanto a que timbre equivale a desconocido).

Hay muchas formas de trabajar esto, para mí la mejor es mediante el contracondicionamiento. Este consiste en atribuirle a algo que ya tiene una etiqueta emocional negativa, una valor contrario. Es decir, trabajar para que el timbre que tiene etiqueta negativa pase a tener una etiqueta positiva.

Otras líneas de pensamiento dentro de la educación canina sugieren ignorar al perro cuando tocan al timbre, y lo entrenan tocando al timbre varias veces hasta que por su cuenta deje de ladrar y entonces premian en ese momento. Bajo mi punto de vista esto no solo no funciona, sino que es un proceso tremendamente lento (buscan la habituación) y buscan un control en el perro del que carece, ya que no cuenta con las herramientas necesarias para afrontar esa situación correctamente. Por tanto, no está aprendiendo nada y lo único que podemos conseguir es que se frustre más al ver que nosotros no hacemos nada y que no le entendemos por obviar sus ladridos de alerta. Por otro lado, es bastante atrevido sugerir que el perro entiende que el premio es por dejar de ladrar, hay que tener un timing muy exacto y aún así no estaremos seguros de estar premiando correctamente. Por último, si el estado emocional del perro es alto, puede que ni siquiera te coja la comida.

Castigar tampoco sería una opción, ya que si lo que siente el perro tiene un valor emocional negativo y nosotros metemos un castigo, que no deja de ser un aversivo, al final estamos alimentando ese estado emocional y el perro no aprenderá a simplemente estar tranquilo o no alterarse de más cuando suena el timbre o viene gente a casa.

Por tanto, volvemos con el contracondicionamiento. Que es método que me gusta emplear para trabajar timbre y visitas. Lo primero que hago es evitar que el perro reciba a la gente en la puerta.

El contacto frontal entre desconocido y perro, desconocido traspasando los límites de la puerta justo delante de sus narices, añade bastante tensión a la situación. Cuando toquen al timbre, nos llevamos al perro a una habitación o terraza separada de la puerta principal y le hacemos un trabajo de olfato. Que el invitado pase dentro (si se va a quedar) y se siente si es posible.

Cuando el perro termine el olfato y vuelva, el invitado no debe decirle nada y a ser posible ni mirarle. Si el perro se acerca a olerle, el invitado le puede dar por debajo y sin intentar tocarle ni hablarle un trocito de queso o salchicha. Los movimientos tienen que ser suaves y sin invadir el espacio del perro.

Si el perro buscara caricias, se las daremos tranquilamente por debajo del cuello evitando por encima de la cabeza y en el lomo, que le puede resultar más invasivo.

Ahora, ¿qué ocurre cuando al invitado no le gustan los perros? No hace falta que le de comida, pero sí que acepte cumplir estas «normas» cuando venga a casa: no mirar al perro, manos a los costados y dejar que le huela sin decirle nada y mantener una actitud tranquila.

Si quien está en la puerta es el repartidor de Amazon o de Telepizza, el perro no tiene por qué llevarse bien con él ni ir a recibirle, esto no le va a aportar nada ni a nosotros ni a él. Que continúe haciendo el juego de olfato tranquilamente.

Planning semanal

  • 2 repeticiones del sonido del timbre  + juego de olfato (una por la mañana y otra por la tarde).
  • 3 veces a la semana día sí y día no, invitaremos a algún amigo o familiar (que el perro no conozca) para que venga a casa, previamente habiéndole explicado lo que tiene que hacer y haremos los pasos que he explicado antes.
  • El perro no puede recibir a las visitas en la puerta, siempre una vez ya hayan entrado y estando él en otra habitación
  • Con los repartidores, que el perro no llegue ni a verles.
  • Con los que vienen a arreglar algo (humedades, cisterna, panal de avispas debajo de nuestra cama), que tenga el mínimo contacto posible, mejor si le dejamos en otra habitación haciendo olfato.

 

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2 comentarios en «Perros que ladran con el timbre»

  1. Sería bueno, además de lo que comentas, que los miembros de casa usáramos el timbre antes de entrar en casa? Ayudaría a mejorar esa asociación del timbre con algo desconocido y, no sé si negativo, pero sí sobreexcitante? A nosotros nos recibe bastante calmada en general y a veces nos espera donde esté sin ir a la puerta

    Responder
    • Dependiendo del caso podría servir, no tener efecto alguno o bien hacer que empezase a sobre-excitarse también con la llegada de ustedes. Lo que se buscaría tocando el timbre más a menudo sería una habituación al estímulo (sonido del timbre), pero las habituaciones suelen ser lentas, costosas y, dependiendo del caso, no del todo útiles. Yendo por esos tiros sería más fácil cambiarle el sonido al timbre y empezar a asociar el nuevo sonido con cosas del todo positivas, que si llegan desconocidos ella esté haciendo lo que comento en el post y que los nuevos contactos con desconocidos sean siempre o bien positivos o neutros. ¡Espero haberte respondido! Un abrazo

      Responder

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